La Verdad Para El Mundo

Capítulo 1 - ¿Por qué creemos que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios?

Muchas personas no creen que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios. Si Él no es el Cristo, nuestra fe no tiene valor. Si Él es el Hijo de Dios, debemos obedecerle para ir al cielo (Mateo 7:21-23).

Jesús es una persona real. Vivió en esta tierra hace unos 2000 años. No todos creen que Él es el Hijo de Dios. Algunos dicen: “Era un hombre bueno, y un gran Maestro, pero no era el Hijo de Dios”. Esto es imposible. O Él es el Hijo de Dios, o Él fue el mayor mentiroso en el mundo. Él dijo que Él era el Hijo de Dios.

¿Por qué creemos que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios? Para creer algo debemos tener buenas razones. Debemos ser capaces de probar por qué creemos que Jesús es el Cristo (1 Pedro 3:15).

La gente debe creer que Jesús es el Cristo para ser salvos (Juan 8:24, Juan 14:6). Podemos dar razones para creer en Jesús.

Cristo es eterno

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho … Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad (Juan 1:1-3,14).

El “Verbo” en estos versículos se refiere a Jesús. Jesús dijo: Antes que Abraham fuese, yo soy (Juan 8:58). Jesús estuvo en la tierra por cerca de treinta y cinco años solamente, pero él dijo: Antes que Abraham fuese, yo soy. La única manera posible es que Él estuviera vivo antes de venir a la tierra.

Nacido de una virgen

El profeta Isaías dijo que Cristo nacería de una virgen (Isaías 7:14). Mateo nos dice que Jesús nació de una virgen (Mateo 1:18-25).

Profecía cumplida

Jesús cumplió más de trescientas profecías. Tenía los antepasados correctos - Abraham y David (Mateo 1:1-17). Él nació en la ciudad correcta - Belén (Miqueas 5:2, Mateo 2:5-6). Murió en la cruz (Isaías 53). Él resucitó de entre los muertos (Salmo 16:8-10, Lucas 24:6, 31, 34).

Una vida sin pecado

La Biblia enseña que todos los hombres han pecado (Romanos 3:23; 1 Juan 1:6-10). Pero, Jesús no cometió pecado (1 Pedro 2:21-23). Jesús fue tentado como nosotros, pero no pecó (Hebreos 4:14-15, Mateo 4:1-11).

Sus milagros

Nicodemo dijo, Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él” (Juan 3:2). Luego, el apóstol escribió, “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre (Juan 20:30-31).

Jesús realizó milagros para probar que sus palabras eran verdaderas. El propósito de los milagros era probar que las palabras del hablante eran de Dios. Este ha sido siempre el propósito de los milagros.

Jesús no hizo milagros sólo para ayudar a las necesidades físicas de las personas. Él sanó a los enfermos, alimentó a los hambrientos, resucitó a los muertos, cambió el agua en vino, calmó la tormenta. No curó a todos los enfermos. No alimentó a toda la gente hambrienta. No levantó a todos los muertos. ¿Por qué? Porque Dios nunca usó milagros sólo para ayudar a las necesidades físicas. Era para probar que un hablante fue enviado de Dios. Cuando Dios tenía algo nuevo que decir a la gente, Él usó milagros para probarlo.

Moisés usó milagros para probar que era de Dios. Sus milagros ayudaron al Faraón y a Israel saber que Dios lo envió. Elías y Eliseo también usaron milagros para mostrar que eran de Dios. Así que, cuando Jesús vino a la tierra, Él usó milagros para probar que Sus palabras eran verdaderas. Era un mensaje nuevo.

Algunas personas dicen que tienen el mismo poder que Jesús y los apóstoles tenían. Pero ellos no hacen los mismos milagros que hizo Jesús. Jesús nunca tomó dinero por hacer sus milagros, pero la gente que hoy reclama este poder siempre está pidiendo dinero. Escuchamos acerca de estas personas que supuestamente “sanan” a los enfermos, pero nada más. Jesús y sus apóstoles no sólo sanaron a los enfermos. También resucitaron a los muertos y alimentaron a los hambrientos. Nunca escuchamos de estos llamados “hacedores de milagros” alimentando a los hambrientos. La gente está muriendo de hambre cada día. Estos llamados “hacedores de milagros” deberían usar su poder para alimentar a los hambrientos de África con “cinco panes de cebada y dos pececillos” como Jesús lo hizo. Pero en su lugar, piden a la gente que envíe dinero para alimentar a los hambrientos. No tienen el poder de realizar milagros.

El poder de realizar milagros se detuvo en el primer siglo después de que el Nuevo Testamento fue terminado (1 Corintios 13:8-10, Hebreos 2:1-4, Judas 3). En el primer siglo, los Cristianos podían recibir el poder de hacer milagros si les era dado por los apóstoles (Hechos 8:5-22). Cuando el último apóstol murió, esto ya no era posible. Dios no usa milagros hoy. No hay nueva revelación; La Biblia es todo lo que necesitamos. Jesús demostró que Él era el Cristo por los milagros que Él realizó. Sus enemigos sabían que Sus milagros eran reales. Después que Jesús resucitó a Lázaro de entre los muertos, la Biblia dice, Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales (Juan 11:47).

Otros dieron testimonio

Además de que nuestro Señor mismo dice que Él es el Cristo, el Hijo de Dios, hay muchos otros que dieron testimonio de ese hecho. Nuestro Padre Celestial (Mateo 3:16-17; 17:5); Pilato y su esposa (Mateo 27:19, 24); El Centurión (Mateo 27:54); Los Apóstoles (2 Pedro 1:16-18; 1 Juan 1:1-3); Juan el Bautista (Juan 1:29-34).

Su muerte, su sepultura, y su resurrección

Los primeros cuatro libros del Nuevo Testamento hablan de la muerte, sepultura y resurrección del Señor. Pablo nos da la razón de su muerte en su carta a los Romanos, 5:6-11. Pedro dice que fue planeado antes del comienzo del mundo (1 Pedro 1:18-21). Juan añade que la muerte del Señor fue para todos (Juan 3:16; 1 Juan 2:2).

Todo el mundo cree que Jesús fue crucificado en la cruz y enterrado (Marcos 15:16-28, 42-47). Pero hay muchos que dudan de la resurrección. Muchos no quieren creer que Jesús resucitó de entre los muertos. Tratan de negar la resurrección de Jesús. Sin embargo, no se puede negar que la tumba donde Jesús fue enterrado estaba vacía. Tres días después de que Jesús murió, había una “tumba vacía”. Aquellos que no creen que Jesús resucitó de entre los muertos tratan de dar otras razones para la “tumba vacía”.

"La teoría del desvanecimiento"

Esta teoría dice que Jesús realmente no murió, que sólo se desmayó. Al cabo de un rato Jesús despertó y abandonó la tumba. Sin embargo, la Biblia nos dice que Pilato se aseguró de que Jesús estaba muerto antes de dejar que José de Arimatea enterrara a Jesús (Marcos 15:42-47). Jesús realmente murió; No sólo se desmayó.

"Sepultado en la tumba equivocada"

Otros tratan de decir que Jesús fue enterrado en la tumba equivocada, así que cuando las mujeres llegaron a la tumba el primer día de la semana, no encontraron el cuerpo de Jesús porque estaba en otra tumba. La Biblia nos dice claramente que las mujeres vieron donde fue puesto (Marcos 15:47).

"Sus discípulos robaron el cuerpo"

No es posible que los discípulos robaran el cuerpo de Jesús. Los soldados vigilaban la tumba. Los discípulos no podrían superarlos para llegar al cuerpo. Luego, los discípulos dijeron valientemente que Jesús había resucitado de entre los muertos. Estaban incluso dispuestos a morir por la causa del Cristo resucitado. ¿Estarían dispuestos a hacerlo si supieran que han robado el cuerpo de Cristo? Ellos estaban desanimados porque pensaron que sus esperanzas habían terminado. Habían olvidado la promesa de la resurrección. No robaron el cuerpo para hacer que la tumba estuviera vacía.

"Sus enemigos robaron el cuerpo"

¿Por qué los enemigos de Jesús robarían Su cuerpo? Tenían guardias para evitar que el cuerpo de Jesús fuera robado. Más tarde, esta es la historia que los guardias fueron sobornados para contar (Mateo 28:11-15). Si los guardias hubieran robado el cadáver, el día de Pentecostés, cuando Pedro y los apóstoles predicaron que Jesús había resucitado de entre los muertos, los enemigos de Cristo podrían haber sacado el cuerpo. Sin embargo, ¡no lo hicieron! No lo hicieron porque Cristo realmente había resucitado de entre los muertos (Hechos 2:22-36).

¡Jesús se levantó de los muertos!

Hay muchas evidencias para probar que Jesús realmente resucitó de entre los muertos. Jesús fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos (Romanos 1:4). Pablo nos da la prueba del hecho de que Jesús realmente resucitó de entre los muertos. El escribió:

Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí (1 Corintios 15:1-8).

El Cristianismo se basa en el hecho de que Jesús resucitó de entre los muertos. Si no lo hacía, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres (1 Corintios 15:19).

Pedro añade su testimonio al del apóstol Pablo. En su segunda epístola, Pedro dice:

Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo (2 Pedro 1:16-18).

El apóstol Pedro no sólo habla de sí mismo, sino de todos los apóstoles cuando usa el pronombre plural “nosotros”. Pedro y los otros apóstoles fueron testigos oculares de la resurrección de Cristo.

El apóstol Juan también usa pronombres plurales para probar que Jesús es el Cristo. Los apóstoles renunciaron a todo porque sabían que Jesús realmente resucitó de entre los muertos.

Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo (1 Juan 1:1-3).

¡Jesús resucitó de entre los muertos, para nunca morir otra vez! ¡Esto es diferente a cualquier otro líder religioso en la historia! Ha habido muchos líderes religiosos en la historia de la humanidad. ¡Cada uno de ellos murió, y todavía están muertos! El cristianismo es la religión más grande del mundo porque ofrece esperanza para la vida eterna en el cielo con el Salvador resucitado. Es la mayor prueba de que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios.

Ascención

La Biblia nos dice que Jesús volvió al cielo (Hechos 1:9-11). El profeta Daniel dijo que esto sucedería (Daniel 7:13). Jesús volvió al cielo para comenzar a ser Rey sobre Su Reino que comenzó en el primer Pentecostés después que Él resucitó de entre los muertos (Hechos 2).

Conclusión

Tenemos que creer en Cristo para ser salvos. Si fallamos en creerle y obedecerle, no tenemos esperanza para el cielo (Juan 8:24; Mateo 7:21-23). Todos nosotros, con Pedro, digamos: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Mateo 16:16). Hemos dado muchas razones por las cuales debes creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios. Esperamos que sigas estudiando la Biblia para aprender cómo ser agradables a Dios.

Scripture taken from the Reina Valera 1960. El texto Bíblico ha sido tomado de la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.